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"Preludio" en el Teatro Barakaldo, a pesar de la lluvia

 

 

'Preludio' iba a ser interpretada en el Teatro Arriaga, pero la pandenmia de Covid suspendió la obra. Al final, ha podido verse en el Teatro Barakaldo un lluvioso mes de diciembre de 2021, tras tres semanas de lluvia incesante, inundaciones en Pais Vasco y Navarra y un teatro casi vacío (espero que por el temporal o porque es época de compras navideñas).

La obra de teatro 'Preludio', basada en la novela de Jesús Ruiz Mantilla, ha sido adaptada, producida e interpretada durante tres años por Daniel Ortiz.

Preludio es un canto al sufrimiento de los intérpretes prodigio y de los compositores; un tango entre el arte o la vida; el descenso vertiginoso desde la perfección hasta la enfermedad, la locura y la muerte de León de Vega, el famoso pianista español obsesionado con los 24 preludios de Chopin.


Si la vida del artista y el texto creado a partir de ella son asombrosos, no deseo detenerme en nada más que no sea la interpretación de Daniel Ortiz que es, sin ninguna duda, la excelencia de esta obra, que no se volverá a ver sobre los escenarios porque Daniel se despidió ayer, alegando el notable esfuerzo de cuerpo y mente que requiere interpretar al pianista muerto de SIDA.

Es cierto, durante 90 minutos Daniel Ortiz se sumerge en la mente torturada del personaje y su dolor reaparece en cada movimiento, en cada músculo, en el torbellino de palabras lanzadas a una velocidad prodigiosa e indicadoras de una mente fabulosa, un desván de la memoria, una auténtica máquina que transmite emoción y perplejidad.

Yo pocas veces había visto una actuación así y he visto muchos monólogos.

Una pena que haya sido la última vez. Sin Daniel Ortiz nunca volveremos a ver a León de Vega en su plenitud y el sonido de las obras de Chopin ya no volverá a ser el mismo, aunque sea en sentido figurado.

Daniel se vuelve a Madrid para interpretar una nueva pieza teatral, que espero que recale por el norte dentro de algún tiempo.

Que te vaya excelente con tu nueva obra. ¡Mucha Mierda!

 

                                                                                             Ascension Badiola

                                                                                            (Escritora)

El viaje a ninguna parte en teatro

Quienes no pudieron ver esta excelente adaptación teatral de la obra de Fernando Fernán Gómez, El viaje a ninguna parte, en el teatro Arriaga, tuvieron la oportunidad ayer de volver a verla en el teatro Barakaldo.

El viaje a ninguna parte es una novela escrita por Fernando Fernán Gómez, publicada en 1985 y basada en un serial radiofónico, que fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX. Existe también su versión cinematográfica y desde hace no mucho la versión teatral con adaptación de Ignacio del Moral y dirección de Ramón Barea.

La obra nos pone ante un mundo en extinción, el de los cómicos ambulantes, una profesión en peligro por culpa del cine, de las series radiofónicas, de la televisión, similar a lo que le ocurre a la literatura, constantemente amenazada por las series televisivas, los videojuegos, internet... Es como si el teatro y quienes a ello se dedican se resistiesen a morir y desaparecer. Quien escribió la obra, sabía de eso. Era cómico e hijo de cómicos y redactó un texto cargado de nostalgia y de humor, con la rechifla inteligente de Fernando Fernán Gómez.

En este caso, el bilbaino Ramón Barea no solo dirige, también actúa y se suma al homenaje al oficio de comediante y es que Ramón es actor, autor director teatral, realizador y guionista, entre sus múltiples facetas. En definitiva, un hombre que conoce bien la profesión, no en vano, comenzó a trabajar en los años 70.  

La producción del Teatro Arriaga y del Teatro Fernán Gómez es interpretada con la frescura habitual de Patxo Telleria, un actor curtido en mil obras teatrales, que también escribe guiones y dirige representaciones. Mikel Losada pone el punto cómico al oficio de comediante y logra abundantes carcajadas en el público. Itziar Lazkano es otra de las caras conocidísimas de nuestro teatro, querida y aplaudida. También ponen cara a la profesión Irene Bau, Aiora Sedano, Diego Pérez y Adrián G. de los Ojos, que además de tocar el piano y actuar, es el responsable de la música.

El teatro tiene veneno, dice Ramón Barea. Yo añadiría, el teatro es una droga beneficiosa para el cerebro. Despierta emociones. Nos cuenta historias. Plantea retos al espectador y lo sitúa frente a sí mismo para criticarlo, ridiculizarlo, vapulearlo, ensalzarlo, adorarlo y aplaudirlo. El teatro es pasión. 

Quienes se dedican a este hermoso oficio tienen toda mi admiración.

Y como ahora no dan folleto explicativo, para saber a quien debemos agradecer su trabajo de iluminación, escenografía, atrezzo y en conjunto quienes están detrás del telón... pues ahi va también mi aplauso.

 Ciento veinte minutos de pasar un rato excelente. Lo dice el público a la salida.

 

                                                                                                  Ascension Badiola (escritora)

 




Teatro: El hombre almohada. Estreno en Euskadi



Después de 18 meses de Covid, el teatro empieza este año con fuerza. Lo estábamos esperando con ganas y al hilo de esto, la compañía Producciones Teatrales Contemporaneas ha estrenado este sábado 2 de octubre en Barakadlo la obra "El hombre almohada" del autor británico Martin McDonagh, que ha sido dirigida y adaptada por David Serrano.

Son dos horas y media interrumpidas por un breve descanso, en las que Belén Cuesta, Ricardo Gómez, Juan Codina, y Manuela Paso abordan una tragedia en la que no falta alguna chispa de humor.

Asesinatos que se asemejan a los relatados por una autora de cuentos y un hermano discapacitado mental al que la policia considera el principal sospechoso, aportan al espectador la intriga suficiente para mantenerlo sentado en la butaca durante toda la obra.

Sin embargo, la obra que siendo larga, se tolera bien en lo que a duración respecta es perturbadora, negra hasta la superación, macabra diría yo. La crítica dice que es la mejor obra de McDonagh, así que no imagino cómo será la peor. Alrededor del maltrato infantil, los cuentos que sirven de raíl a esta representación se van ennegreciendo y enturbiando de forma insaciable con apenas algún atisbo de luz o de esperanza. 

La actuación de Belén Cuesta (la escritora de cuentos) y de Ricardo Gómez (el hermano discapacitado intelectual de la escritora) me ha parecido impecable. Me llama la atención la voz aterciopelada y concisa de Belén y la mejora como actor de Ricardo, el chaval al que hemos visto crecer en la serie televisiva "Cuéntame" y al que vimos en la obra "Rojo", junto a Echanove. Ricardo es un actor que va cogiendo tablas y que promete mucho en el escenario.

La puesta en escena, un espacio oscuro rodeado de telones de plástico es acorde con lo que se está contando. El vestuario, sin más. La música es correcta.

En conjunto, me ha parecido una buena representación, a pesar de que el texto es difícilmente digerible. También el mensaje o, como dirían los antiguos, la moraleja es positiva porque respeta la expresión literaria por encima de los gustos personales y la hace responsable del mal que representa. 

Por último, un punto muy positivo, el teatro estaba lleno, respetando el aforo restringido y la media de edad ha bajado considerablemente. Va más gente joven al teatro y eso merece un enorme aplauso.

 

El teatro nos pone frente al espejo. El teatro nos refleja como sociedad. Todos somos teatro.


 Opinión y crítica de Ascension Badiola (escritora).

 


Teatro: 'Lo nunca visto' del grupo de teatro La Estampida






La sinopsis de la obra dice:

"A un mes del cierre por impagos de su estudio, una decrépita profesora de danza y teatro para niñas decide que es el momento del “ahora o nunca” y realizar un espectáculo que revolucione el arte contemporáneo: “Lo Nunca Visto”.
Sin talento, sin dinero y ya sin alumnas en sus clases, se lanza a reclutar a “artistas comprometidos” para su causa.
Sólo acudirán a su llamada dos de sus exalumnas: una yonki gallega y un ama de casa recién fugada.
La entrega en cuerpo y alma de las tres protagonistas, que no tienen otra cosa que contarnos más que sus propias vidas, nos hará bailar de llanto y reír de sudor.
Porque toda comedia es en el fondo una gran tragedia, y a nuestras protagonistas no les puede ir peor… Bueno, sí."

Alicia Rodríguez, Belén Ponce de León y Ana Turpin, bajo la dirección de José Troncoso presentan un drama a tres voces, tres mujeres que después de haber dejado transcurrir la vida con sus errores, desaciertos, obstáculos y tragedias, quieren volver atrás para enmendarla en el punto donde todo se torció y cambió de rumbo, pero la vida es una pescadilla que se muerde la cola, dicen las actrices y eso es precisamente lo que quieren contarle al espectador, que a pesar de todo, merece la pena intentar conseguir el éxito para uno mismo, aunque sea imposible volver atrás.

José Troncoso, además de dirigir la obra y la compañía La Estampida, es también docente y autor de este texto de 'Lo nunca visto', que tiene más silencios que palabras, o mejor, que en realidad contiene muchas palabras y frases que se repiten con el fin de transmitir dolor, confusión, decepción y rechazo.
De los huecos, de lo que no se cuenta, pero se entiende muy bien, se encarga la expresión a cargo de las actrices, que se mueven por la escena llenándola de gestos y de voces para hacernos llegar su relato y transmitirnos su ilusión rota.

Si algo es el teatro, es precisamente eso, un medio de expresión que permite comunicar a través del cuerpo y combinar el discurso, con los gestos, la escenografía, las luces y la música para crear el universo del espectáculo.  'Lo nunca visto' es expresión y esperpento.

Belén Ponce de León, conocida por haber participado en numerosas y conocidas series de televisión: Aída, Lex, Museo Coconut, Hospital Central y Amar en tiempos revueltos, ha interpretado papeles en numerosas obras de teatro y es también docente en el ámbito de la interpretación.

Alicia Rodríguez, además de participar en numerosos montajes teatrales fue nominada como "Mejor Actriz" a los Premios Godoff 2016.

Ana Turpin es también un rostro conocido por su participación en numerosas series, tal y como: Amar en tiempos revueltos, La Señora y Géminis , Bandolera, El don de Alba, De repente los Gómez, Hotel Almirante, El Faro, Hospital Central y El comisario, entre otras.

Las tres hacen un trabajo impecable: Belén Ponce de León es pura expresión corporal; Alicia Rodríguez es voz y rostro y Ana Turpin es el contrapunto a las dos, más graciosa, la que más hace sonreír al público.

Y como no hay espectáculo sin el trabajo de los que están detrás del escenario, doy también las gracias,

al Productor Ejecutivo: Kike Gómez
al Ayudante de Dirección: Borja Roces
al responsable de Iluminación: Juanan Morales
al de Escenografía: Juan Sebastián Domínguez
al de Asesoría Vestuario: Miguel Ángel Milán
y a la responsable de Fotografía y Audiovisual: Susana Martín.

Mi nota final es un ocho sobre diez para el espectáculo en su conjunto. Y en esta ocasión, la mejor calificación se la llevan las actrices Belén Ponce de León, Alicia Rodríguez y Ana Turpin por su excelente capacidad para expresar y transmitir emoción.

El teatro enseña a pensar.




Quitamiedos en el Teatro Barakaldo el 16 de noviembre de 2019











Kulunka Teatro presenta la obra Quitamiedos:
Los ángeles de la guarda sufren de narcolepsia, tanta noche en vela acaba por pasarles factura
Una tarde, al volver a casa en coche después de una entrevista de trabajo, un atardecer despampanante despista a Carlos. El coche se sale de la calzada, atraviesa el quitamiedos y cae por un terraplén de unos diez metros. Como consecuencia del accidente, Carlos muere.
Pero la transición entre la vida y la muerte es bastante más dilatada de lo que se cree. Desde que el corazón deja de latir, hasta que el cuerpo se funde con la temperatura ambiente, se está produciendo el encuentro del difunto con su ángel de la guarda.
Además, el recien finado debe ser iniciado en diversas técnicas, puesto que le será asignada una nueva labor…

 El gasteiztarra Iñaki Rekarte nos ofrece un texto sobrio y original con un levísimo sentido del humor sobre lo efímera que es la vida.

Un ser corriente del montón que ha vivido sin pena ni gloria, como la mayoría. Un ángel de la guarda que posee un gráfico con los altibajos de esa vida (el mejor gol, la boda, la infertilidad, el divorcio, el paro...).

Jesús Barranco y Luis Moreno interpretan bien su papel, de una forma muy realista, sin excesos. Podrían ser cualquiera de nosotros, los que estamos al otro lado del telón.

Quitamiedos, que ni no tengo mal entendido, se estrenó en la apertura del Festival Internacional de Teatro de Vitoria en octubre de 2019 es exigente como lo fue Solitudes, el teatro de máscaras que ganó el premio Max 2018 y su autor, Iñaki Rekarte es también el director de la obra. 

Respecto al vestuario y la escenografía, Ikerne Giménez está muy acertada, igual que Javier Ruiz de Alegría con la iluminación, tanto que, a ratos, la obra produce un escalofrío en el espectador. Una conversación en la carretera, junto al quitamiedos roto por el accidente, de noche, con la única interrupción de unos faros y el ruido del motor de algún coche que pasa cada cuanto, congelando la escena y dejando inmóviles a los que conversan, el que guarda y el guardado, mientras estos revisan el concepto del amor, la cercanía a la nada, una curva, el último atardecer precioso, un simple descuido y todo se acabó, para siempre... 

En mi opinión es un drama muy bien llevado a la escena, que trata de un tema triste como es el de la muerte o el de los accidentes en la carretera y que aborda como tema subyacente la soledad que todos los humanos llevamos dentro con nuestros éxitos y nuestros fracasos en la balanza, además de plantear la dicotomía egoísmo-amor, a menudo inseparable. Me ha gustado.

Mi puntuación sobre diez: ocho.



Comedia Aquilana con Nao d’Amores & Compañía Nacional de Teatro Clásico.



Foto: El actor Javier Carramiñana. Tomado del folleto de la obra.


El Teatro Barakaldo ha presentado el 26 de octubre de 2019 a Nao d'Amores (compañía residente en Segovia), en coproducción con La Compañía Nacional de Teatro Clásico la obra Comedia Aquilana, dirigida con acierto por Ana Zamora y un texto desconocido de un autor, también desconocido del siglo XVI, Bartolomé de Torres Naharro.

Esta comedia de amores renacentistas ha sido considerada la primera comedia romántica del teatro en castellano y, según la sinopsis que el propio teatro hace de ella dice que: " la historia  gira en torno a los amores del escudero Aquilano y la princesa Felicina, hija del Rey Bermudo. Durante el encuentro nocturno de los amantes, Aquilano, herido de amores, cae al jardín siendo descubierto por los hortelanos Dandario y Galterio, que alertan al rey. Los médicos de palacio diagnostican su mal de amores por la princesa y Bermudo quiere ordenar su muerte. El criado Faceto revela entonces que en realidad Aquilano es hijo del rey de Hungría, lo que hace que el rey renuncie a la venganza y autorice la boda".

He de decir, que es imprescindible que se explique la trama al espectador porque resulta algo costoso de entender: 
1,- por estar en verso
2,- porque parece un castellano más antiguo que aquel al que estamos acostumbrados los amantes del teatro del siglo de oro o, quizá, porque el asesor de verso, Vicente Fuentes, ha preferido dejarlo más fiel al texto original y menos adaptado al lenguaje actual.
3,- también porque al imitar el acento italiano, cuesta un poco hacer el oído y más teniendo en cuenta la velocidad a la que hablan los actores.
Vamos, que hay que esforzarse y ese ejercicio requiere especial atención y dedicación mental a la acción que discurre en el escenario.

Resumiendo, la Compañía Nacional de Teatro Clásico nunca defrauda. Ni sus intérpretes: Silvia Acosta, María Besant, Irene Serrano, Javier Carramiñana, Juan Meseguer, Belén Nieto, Alejandro Saá, María Alejandra Saturno, e Isabel Zamora; ni la dirección musical, a cargo de Alicia Lázaro, ni las músicas (mujeres), ni el atrezzo, ni la escenografía, iluminación y demás componentes imprescindibles fallan en ningún momento, a la hora de obtener una deliciosa comedia, visual, fresca y ágil, en la que los actores, además de hacer gala de su agilidad mental, en lo que al texto se refiere, lo hacen también de su agilidad física, y hago especial mención al esfuerzo atlético de Alejandro Saá, un actor con una excelente voz para las tablas.

Hago especial mención también al vestuario, que consiguió el premio MAX 2019 al Mejor diseño, concedido a Deborah Macías.

En el folleto de la obra se menciona el esfuerzo realizado por La Compañía en una residencia artística realizada en la Real Academia de España en Roma, con el fin de perseguir el universo de materiales necesarios y el posterior encierro monástico de ensayos en Segovia, para lograr poner en escena este texto de influencia italiana del siglo XVI.

Teatro de altos vuelos.

Mi calificación conjunta de la obra: 8,5 sobre 10









La obra de teatro 'Rita' y el grupo de teatro Txalo produkzioak





"Frank es un profesor de literatura desencantado y Rita, su nueva alumna, una joven peluquera que quiere aprenderlo 'todo'.
Él es un poeta fracasado que ha tirado la toalla. Ella tiene ansias de estudiar y aprender. Él está dispuesto a enseñarle y cuanto más ama ella aprender, más aprende el a amar. Algunas veces los alumnos acaban convirtiéndose en los mejores profesores". Esta es la sinopsis con la que se presentó ayer en el teatro Barakaldo la obra originalmente titulada Educating Rita, del autor Willy Russell, bajo la dirección de Begoña Bilbao.


'Rita' es como dejar entrar aire fresco en una casa en la que el amor por la cultura y la educación parece ser cosa de otro tiempo. Rita se emociona con las palabras y las frases de Calderón de la Barca y aborrece la tristeza de las obras de Dostoievsky. Es apasionada, ama la vida y su inquietud intelectual empieza a interesar a su profesor Frank, un viejo poeta alcohólico y frustrado que comienza a esperar la llegada de su alumna a su clase de Crítica literaria. 

El quién enseña a quién, si el profesor intelectual y amargado o la joven ignorante que desea saciar su mente con nuevas ideas y contagia su ilusión al maestro, es la intriga que durante sesenta minutos oficiales (creo que fueron noventa) mantiene al espectador atento en su butaca, entre emocionado y divertido, contemplando la evolución de esta comedia dramática que interpretan con naturalidad y gracia Aitziber Garmendia (Rita) y Joseba Apaolaza (Frank).

También la escenografía de Asier Sancho, el vestuario de Cristina Martínez, la iluminación de Julen Zaballa y la música (Audio Network) contribuyen al éxito de 'Rita', a pesar de que el teatro estaba casi vacío y con muy poca gente joven. Una pena. 

¿Será que el amor por la cultura vende poco? o ¿es que la crisis se ha recrudecido de nuevo?¿Dónde están los jóvenes?

El teatro es la mejor fotografía de una sociedad, su capacidad para mostrar crítica y enseñarnos a reflexionar es innegable. Por algo los mandamases de la historia temieron desde siempre a los comediantes. Yo haré como David de Jorge cuando grita ¡Viva Rusia!, pero en lugar de eso exclamaré ¡Viva el teatro!

Si tienen la oportunidad de ver esta obra en otra ocasión, no se la pierdan. 

Mi calificación (de uno a diez) : 7.





Don Quijote vino ayer a visitarnos, por fin, le hemos conocido


Mi abuelo, un guipuzcoano muy serio que tuvo que irse a Madrid a trabajar con apenas doce años, no fue un hombre de gran instrucción. Fue aprendiz, mozo, luego comercial y mucho después, dueño de sus propios negocios, sin embargo, yo le recuerdo de niña leyendo la voluminosa obra de Cervantes. Yo le observaba como hacen los niños con sus mayores, entre juegos, como quien no presta atención, alarmada por su risa contenida, ese tipo de risa hacia dentro, sin carcajada, que provoca congestión y lágrimas abundantes y que más parece llanto que diversión. Viéndole así tan concentrado, recuerdo haberle preguntado lo que le pasaba y entonces me leía párrafos del Quijote, que apenas podía terminar porque el ataque volvía a revertirlo hacia dentro y mi abuelo desaparecía en aquel paisaje de molinos de viento y de princesas taberneras que tanto le deleitaban. Así es quizá como desde muy pequeña empecé a sentir curiosidad por el personaje y por la obra.

Pues bien, ayer en el teatro Barakaldo se produjo el milagro, la niña mayor que soy ahora pudo conocer en persona a don Alonso de Quijano, un personaje reencarnado gloriosamente en Iñigo Echevarria, en figura, porte y locura imaginada, un modelo de hidalgo idealista hecho de pura fibra de comediante hasta el último tendón. Al estar en primera fila tuve la oportunidad incluso de recibir de sus manos una bellota que él repartió paseando entre nosotros su romántica figura de caballero del siglo XXI, poco triste por cierto.





Para quien todavía no los conozca, Ron Lalá son seis artistas (cinco sobre el escenario y su director en la penumbra):

 Juan Cañas (interpreta a Cervantes y otros personajes y ejerce la administración de la compañía), Miguel Magdalena (encarna siete personajes y es el director musical), Iñigo Echevarria (resucita a don Quijote y ejerce la gerencia de la compañía), Daniel Rovalher (es Sancho Panza y el que ostenta la logística de Ron Lalá), Álvaro Tato (interpreta ocho personajes y es director literario) y su director, Yayo Cáceres. Ellos se anuncian como humor música, teatro, pero son mucho más que eso. Empezaron en el año 1996, pero yo los conocí con Siglo de Oro, siglo de ahora (Folía) y comprobé de primera mano que es posible acaparar con éxito las distintas facetas del arte escénico en un equipo tan reducido. Ellos hacen el guión, ellos componen su música, ellos tocan, ellos cantan, ellos actúan y todo esto lo hacen francamente bien. Por esto les dieron a su anterior obra “Folía” el PREMIO MAX 2013  a la mejor empresa/producción privada de artes escénicas, fueron finalistas en el Premio Max Mejor Espectáculo de Teatro Musical y en el Premio Valle-Inclán 2013 y recibieron el Premio del Público Festival Olmedo Clásico 2013, el del Público Festival Internacional Outono de Teatro FIOT Carballo 2013.

Con un lugar del Quijote han sido de momento espectáculo finalista Premio Max Mejor Musical 2014, pero estoy segura de que recibirán muchos premios más porque son divertidísimos, porque hacen un espectáculo muy original, rebosante de ingenio y acción, con momentos muy emotivos, porque nunca había visto montar tan bien asno y caballo sin animal  debajo del trasero y, sobre todo, porque después de llevar treinta años viendo teatro regularmente, viendo teatro mediocre, teatro bueno y últimamente teatro muy bueno, en pocas ocasiones he visto a una compañía poner en pie a platea y anfiteatro, a un público volcado en el aplauso.  Ron Lalá lo consigue. Bravo.
                                                                                           Ascension Badiola
                                                                                         (novelista y aficionada al teatro).


Vídeo Presentación de en Un lugar del Quijote

Programación del Teatro Barakaldo  (El teatro Barakaldo Antzokia forma parte de los espacios escénicos adheridos a PLATEA, un nuevo programa estatal de circulación de espectáculos de artes escénicas en espacio de las entidades locales, cuya finalidad es, entre otras, la de garantizar a los ciudadanos el acceso a la cultura. (La entrada de amigos del teatro cuesta 11,25 euros, poco más que una entrada de cine).





Fernando de Rojas con acento cubano (Mephisto Teatro)

Si el teatro es una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo, entonces la obra que Mephisto Teatro escenificó ayer sábado en el teatro Barakaldo, era teatro con mayúsculas. Representaron la conocida y ya vista en distintas versiones “Donde hay agravios no hay celos”, una obra de Fernando de Rojas , que como casi todas las de su época (mediados del siglo XVII), contiene un enredo con hombre descendiendo de la balconada de una dama, hija de un noble, cuyo enamorado, don Juan de Alvarado, lo ve y decide entrar en la casa de su suegro como invitado, pero intercambiándose los papeles con su propio criado para no ser reconocido y así poder investigar lo que en ella está pasando, la única forma de comprobar si se está dando un agravio contra su honor o si se trata de simples celos.
Hasta este punto todo era previsible ayer, y podría decirse que se trataba una vez más de la típica comedia del Siglo de Oro, vista y revista por los amantes del género, sin embargo, los espectadores del Barakaldo tuvieron ayer alguna que otra sorpresa con la que justificar más que sobradamente el dispendio de 18 euros que cuesta la entrada (13,50 para los amigos del teatro).

La primera fue el original vestuario diseñado por Tony Diaz, colorista, elegante, fabricado con papel, cartón, maderas y otros materiales de reciclaje, un conjunto de materiales formando estructuras extrañas a la vista, en definitiva, trajes dignos de formar parte de la más alta herencia tramoyista y un placer visual. Los nueve personajes de esta obra se presentan con las caras pintadas de blanco, maquillados labios y ojos, como saltimbanquis con vestimentas barrocas, una apariencia dieciochesca de teatro bufo.

La segunda fue la calidad y el dinamismo de la escenografía de esta  compañía  internacional que, bajo la dirección de Liuba Cid, acoge actores, actrices, bailarines y músicos de gran experiencia procedentes de Cuba y España.  Como una imagen vale más que mil palabras, he aquí varias muestras de su gran expresividad.




                                    Fotos tomadas de http://artepromociones.es/esp_agravios.html


La tercera fueron los actores y actrices y en esta ocasión voy a brindar, sin desmerecer al resto del reparto, por los que interpretaron el papel de don Lope, Rey Montesinos y los de los criados Sancho y Beatriz, Justo Salas y Dayana Contreras, todos cubanos, artistas frescos, alegres, llenos de vigor, que al menos ayer, la primera vez que los he visto, derrocharon vehemencia y gracia a raudales para lograr un espacio de arte.

La cuarta fue la versión peculiar de la obra de Fernando de Rojas, una visión muy contemporánea y antigua a la vez, al más puro estilo de los comediantes callejeros que recorrían las plazas de nuestras ciudades en tiempos pasados con una conciencia teatral pura que ridiculiza la parte hipócrita, interesada e innoble de los personajes y, por tanto, de aquella sociedad de antaño.

Fernando de Rojas con acento cubano fue un gran descubrimiento ayer, en el teatro Barakaldo, que este año ha casi culminado su programación con notable alto, al contratar arte de gran calidad. En cuanto a Mephisto Teatro, si su gira recae en su ciudad, háganme un favor, ¡no se lo pierdan!

Ascension Badiola

(novelista y aficionada al teatro)

La Dama Duende de Calderón de la Barca



El Teatro Barakaldo ha traído este fin de semana dentro de excelente programación teatral a La dama duende de Calderón de la Barca, una obra que estrenó el Teatro Español en el Festival de Alcalá, días antes del fallecimiento de Miguel Narros, el director de esta obra y nombre esencial de las artes escénicas de los últimos tiempos.

Las obras teatrales del siglo de Oro siguen divirtiendo al público casi cuatrocientos años después, en parte supongo, porque representan enredos amorosos, intrigas caballerescas y trasnochados duelos que trasladan a mundos pretéritos al espectador, ávido de un rato de diversión y de escapar del proceloso día a día, sentado en su butaca de patio o de platea y en parte, por su vigencia a día de hoy al mostrarnos la forma que tenían las mujeres de aquella época dorada de hacer valer sus derechos, frente al rigor del intocable honor masculino, todo ello aderezado con luchas de capa y espada, constante entrada y salida de personajes a escena, agilidad y buen ritmo.

La dama duende nos cuenta el deseo que una joven viuda tiene de conquistar al íntimo amigo de uno de sus hermanos varones, hermanos que le vigilan celosamente. La joven desea tener libertad y poder acercarse al hombre del que está enamorada y para superar la vigilancia masculina que la mantiene encerrada, de riguroso luto, en la casa familiar, inventa una ingeniosa forma de hacerse pasar por un duende que muda los objetos de sitio de la habitación del amado para relacionarse con él, de una forma mágica y misteriosa.

Este montaje de la obra de Calderón, en versión de Pedro Víllora, cuenta con un reparto de ocho actores y actrices, encabezados por Diana Palazón, en el papel de Doña Ángela (la joven viuda),  de Chema León, como Don Manuel (el amado), y Marcial Álvarez, encarnando a Don Luis (el hermano celoso y vigilante).

En un escenario bien montado, con constantes cambios de decorado, música de Luis Miguel Cobo y una escenografía de calidad, un potente y dinámico Chema León, actor no demasiado conocido, como todos aquellos que eligen la vía del teatro, alejados del entorno mediático y de los focos, aunque haya intervenido en series de televisión como Hospital Central, o Amar en tiempos revueltos, merece, a mi juicio un aplauso extra por su buena voz y su excelente presencia en el escenario interpretando el papel protagonista de don Manuel con energía y profesionalidad.  También fue destacable el papel de Diana Palazón, una actriz con ocho películas y varias series de televisión a sus espaldas, que ya lleva un buen recorrido en teatro desde 1996, en obras tales como La sospecha o Don Juan Tenorio, entre otras.


Una vez más, buena programación teatral la del Teatro Barakaldo para un aforo cada vez más lleno y con mayor número de clientela fiel. 
                                                                                   Ascension Badiola

La anarquista de David Mamet



David Mamet es sin duda uno de los dramaturgos estadounidenses contemporáneos más reconocidos y su obra La anarquista provocó aplausos, con cuatro salidas al escenario para saludar el pasado sábado 8 de febrero en el Teatro Barakaldo. La obra interpretada con gran naturalidad por Magüi Mira en un teatro inusualmente lleno de público, que acudió a ver a dos actrices que llevan muchos años pisando las tablas - Magüi Mira y Ana Wagene-  fue dirigida por José Pascual, quien ha realizado también la versión adaptada de esta obra teatral, un diálogo entre dos mujeres, que dura una hora y veinte minutos, un tiempo intenso en palabras, pensamientos, creencias y contradicciones.
Con apenas una mesa y dos sillas, la escena en esta obra se llena de ingenio gracias a la diatriba que mantienen dos mujeres, una la prisionera y otra su guardiana.
En La anarquista vuelve a repetirse el estilo reconocible de Mamet  para el que el texto a interpretar se sucede en una serie de pensamientos rápidos con contrapunto de preguntas que no siempre tienen respuesta, valiéndose de cambios de humor en  escena para dar un ritmo ágil, y que en este caso, corrieron por cuenta de Ana Wagene, que demostró su profesionalidad y su agilidad dialéctica sobre el escenario.
La anarquista tiene un texto difícil, a pesar de que Manet está acostumbrado a escribir guiones con lenguaje sencillo para ser comprendido por la gente de la calle, pero difícil, digo, quizá, porque está escrito en otro idioma y se nota la traducción, o quizá también porque utiliza un esquema mental, social, educacional y de creencias distinto al que usaría un autor de aquí y eso el público lo acusa y supongo que las actrices también a la hora de aprenderse el texto e interpretarlo.
En definitiva, La anarquista es una obra que habla de libertad, la libertad global y la individual, la libertad como una aspiración, como un derecho y como una propiedad basándose en palabras y conceptos filosóficos, en pensamientos, recuerdos, preguntas, verdades y mentiras en las que se llega a poner en duda quién ostenta la verdadera libertad si el que aspira a ser liberado o el que debe concederla.

De nuevo, el Teatro Barakaldo ha acertado en su programación.

Argumento
Tras pasar la mayor parte de su vida en la cárcel, una mujer se juega su liberación en una última entrevista con la funcionaria de prisiones que debe informar sobre su caso. Cathy, revolucionaria en los años sesenta, ha sido capaz de mantener tras los muros de la prisión un cierto espacio de libertad interior. Ann, la funcionaria que la interroga, ha convertido su profesión, su vocación de servicio al estado, en una obsesión tan férrea como los muros de una cárcel. Cathy ha conseguido, hasta dónde es posible tener "una vida" durante su condena; Ann ha perdido su vida en una misión de control y vigilancia en la que es difícil distinguir dónde termina el deber y comienza la invasión de la intimidad ajena.


                                                                              Ascension Badiola

Paradero desconocido

Ayer el Teatro Barakaldo ofreció otro de sus excelentes espectáculos teatrales, la obra “Paradero desconocido” de la autora Katherine Kressmann Taylor, una novela de apenas 81 páginas, que fue publicada en 1938. Bajo la versión y dirección de Laila Ripoll y producido por Producciones Andrea D’Odorico, la obra se desarrolla en un escenario bien dispuesto, pero sencillo, con apenas un piano, una mesa, dos sillas y unas baldas con cuadros y papeles viejos. Sobre las tablas, tres actores y una pianista interpretaron con seriedad y maestría el drama que relata la sobrecogedora novela de Kressmann, por el que a través de una serie de cartas, el espectador comprende cómo fue la ascensión del nazismo. Una vez más, un simple escenario y tres actores ya veteranos nos introducen en la magia espacio- tiempo que sólo el teatro es capaz de crear. Los protagonistas de esta terrible historia se escriben cartas y las contestan, cartas que empiezan con palabras de amistad y cariño y que nos van llevando sobrecogedoramente a un desenlace trágico y a un homicidio inducido, por culpa de la política, en este caso por culpa del apoyo de la sociedad alemana al nazismo. El deterioro de una historia de amor y de una gran relación de amistad entre dos hombres que se autodestruyen es el centro de la obra con una escasa duración de 75 minutos intensos, intensísimos diría yo, en los que la palabra en boca de unos actores profesionales que hacen muy bien su trabajo, se convirtió en la absoluta protagonista de un teatro no demasiado lleno, a pesar de que el precio de Amigos del Teatro no es mucho mayor al de una entrada de cine. Una lástima por el público que no pudo asistir y dejó su butaca vacía, a la espera de otra obra que estremezca por su calidad y su buen hacer. 

                                                                                                 Ascension Badiola