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Ikusezinak, un documental homenaje a las mujeres que fueron encarceladas en Amorebieta

 El pasado 17 de mayo se estrenó en el Zornotza Aretoa un nuevo documental (el primero sobre la prisión central de mujeres de Amorebieta lo realizó Telebilbao en 2019). Ikusezinak es el título de este nuevo audiovisual realizado íntegramente en euskera con subtítulos en castellano y en el que varios descendientes de estas mujeres republicanas encarceladas durante la posguerra civil española relatan su vivencia.

De los miles de mujeres procedentes de distintos lugares  de la geografía franquista, que fueron internadas en este lugar, cobran especial relevancia en el documental las mujeres del pueblo toledano de Tembleque, además de la ya conocida Rosa Pajuelo que estuvo de muy niña en esta cárcel con su madre interna.

Parte de este trabajo se basa en la investigación que sobre está cárcel hizo Ascensión Badiola, documentado en el libro Individuas Peligrosas, publicado por Txertoa en 2019.

Artículo de El Correo

Trailer del documental Ikusezinak

Artículo en Naiz





El programa de personas desaparecidas en Euskadi en colaboración con Gogora y la sociedad Aranzadi sigue su búsqueda

 

 

Foto de Ascension Badiola cedida del archivo de los Carmelitas Descalzos para el trabajo Individuas Peligrosas.

 

Una noticia de Gogora informa: "Un sondeo llevado a cabo el pasado viernes 5 de mayo, en el Cementerio de Amorebieta-Etxano, ha permitido localizar restos óseos de varios individuos muertos en el contexto de la Guerra Civil en la zona. Esta intervención forma parte del programa de Búsqueda de desaparecidos de la Guerra Civil que el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos –Gogora mantiene con la Sociedad de Ciencias Aranzadi, y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Amorebieta-Etxano.

Los trabajos de prospección se han realizado en una zona acotada del cementerio donde, la documentación histórica indicaba que, fueron enterradas personas fallecidas durante la guerra, tanto combatientes, como heridos fallecidos en el hospital o mujeres que murieron estando presas en la prisión de Amorebieta.

La parcela, de unos 200 metros cuadrados, cubierta de hierba y con una cruz en el centro, se sitúa a la derecha del acceso al cementerio. Esta primera intervención se ha practicado en un área de unos 6 metros cuadrados, y en ella se han localizado, además de objetos, restos óseos, algunos de ellos con fracturas, no conectados entre sí, que hacen pensar que fueron enterrados en este lugar trasladados desde otra ubicación, donde perecieron. Entre los objetos, destacan una hebilla de cinturón y una moneda de dos pesetas del Gobierno de Euzkadi, emitida en enero de 1937.

Tras esta primera intervención se trabaja en un plan de actuación que permita, en próximas fechas, realizar una excavación completa de la zona ante los indicios de que pueda haber más enterramientos."

En 2019 publiqué un ensayo monográfico con datos sobre las mujeres republicanas procedentes de todas las provincias que terminaron en la prisión central para mujeres de Amorebieta, tras largos y penosos periplos carcelarios. Docenas de historias tristes de mujeres que fueron castigadas por ser viudas de republicanos, o por haber manifestado ideas contrarias a la ideología sublevada o haber militado en partidos del Frente Popular o haber estado sindicadas, así como por participar en organizaciones nacionalistas como Emakume Abertzale Batza. Muchas de ellas eran extremeñas, castellanas y andaluzas. Las menos fueron vascas, probablemente porque éstas fueron enviadas a prisiones más lejanas geográficamente. Muchos familiares ni volvieron a saber de ellas y ahora se cree que hay cuerpos procedentes de esa terrible prisión enterradas en el cementerio municipal. 

 El número de fallecimientos del periodo, de acuerdo con el registro de defunciones es, entre 1939 y 1947, de 42 mujeres y 6 niños y niñas. (Ver datos en Individuas Peligrosas, publicado por ediciones Txertoa en 2019). El 79% de los fallecimientos de las reclusas y sus hijos ocurrieron entre 1940 y 1942 y tres de los cinco bebés de menos de un año, fallecieron durante el invierno de 1940, en el mes de enero. No lograron sobrevivir al frío, la lluvia y las penalidades del norte. Murieron por falta de alimento, así como por las condiciones de insalubridad en las que vivieron.

Habrá que esperar a las exhumaciones para saber si todas ellas estaban registradas en el libro de defunciones o hay más. Lo mismo sucede con los bebés fallecidos en prisión, hijos e hijas menores de tres años. 

Leer la noticia en Página web de Gogora



 

Individuas Peligrosas en TeleBilbao



Ewa Murillo y su programa Perfiles de Mujer presentan el libro Individuas Peligrosas de Ascensión Badiola, con entrevista a Rosa Pajuelo, una de las niñas que estuvo hasta los 3 años con su madre en la prisión de Amorebieta.









Os espero el jueves y el domingo en la Feria de Durangoko azokan egongo naiz datorren ostegunean eta igandean



 Datorren ostegunean, abenduko 5ean Durangoko azoka hasiko da eta arratsaldez hor egongo naiz zuen zain"Individuas Peligrosas" nire azken liburuarekin Txertoa argitaletxeko standetan  (Goienkale 8tik 11ra). Itzukiko naiz igandean, goizez.




 Osteguna, 17,30-19,30

 Igandea 11,30 - 13,30



 Os espero el jueves, 5 de diciembre de 17,30-19,30 horas y el domingo, 8 de diciembre de 11,30 a 13,30 horas en el stand de Txertoa en calle Goienkale de la Feria de Durango.

Para ver la Programación completa de la Feria /Azokako programazioa ikusteko Aquí eta  Hemen



La cárcel de Amorebieta en el periódico El Correo




Rosa Velarde y su hija Rosa Pajuelo en la prisión de Saturraran


La periodista Itxaso Álvarez recopila la información, que recibí de Ana Isabel, en su artículo de El Correo de 2 de diciembre de 2019 sobre Rosa Pajuelo, hija de una presa de Amorebieta, que también estuvo en esa cárcel siendo niña (entró con quince meses) y cuya historia me fue relatada por Ana Isabel Vega, la nieta.

Tanto  su abuela, Rosa Velarde Peña, como la madre, Rosa Pajuelo, ambas procedentes de Extremadura, estuvieron en Amorebieta y, posteriormente, en Santurraran y, tras serle concedida la libertad condicional, Rosa tuvo que quedarse en Amorebieta donde hizo amistades. En cualquier caso, tampoco habría podido regresar a su pueblo extremeño de La Haba de la Serena, ya que las liberaciones con destierro conllevaban un informe negativo de las autoridades franquistas locales, por el cual se decía que no querían que la persona recién liberada volviese a residir en el pueblo y debía elegir un destino a más de 250 kilómetros del mismo.

De hecho, Rosa solamente pisó el pueblo para ir a recoger a su hija, que fue obligada a separarse de la madre, en cumpimiento del Reglamento de Prisiones que obligaba a los niños mayores de 3 años a salir de las cárceles para ser dados en adopción, o a algún familiar, o para quedar bajo la tutela del Estado. Según su propio testimonio, ella pudo quedarse hasta cumplir los cinco años.

La abuela de Ana Isabel se quedó en su destino de destierro hasta su fallecimiento en 1971, como tantas otras mujeres que jamás regresaron a su residencia de origen y el castigo añadido de destierro no fue fácil de superar. Sin marido, puesto que tal y como relata Ana Isabel, "A dia de hoy mi abuelo sigue sin aparecer. Está en alguna fosa en un Cerro de Magazela (Extremadura)", sin familia que la ayudase y con cinco hijos a su cargo, Rosa tuvo que pelear duro para sacar la familia adelante, dedicándose a la venta de caramelos y a coser para sobrevivir.

Para leer el artículo completo. Aquí.

Pero Ana Isabel no es la única nieta que me ha escrito, a raíz de la publicación de la investigación titulada Individuas Peligrosas, publicada por editorial Txertoa. También la nieta de Teopista Bárcena, de nombre Sonia Trincado, se puso en contacto conmigo. En realidad, ella sólo estaba sorprendida porque mencionase el nombre de su abuela y pusiese un testimonio suyo, que a su vez fue recogido en la investigación publicada por los autores Cardero Azofra y Cardelo Elso y titulada "Yo fui presa de Franco" y me preguntaba cuál había sido la fuente.

La que sí me aportó alguna información aclaratoria de los que fue esta tenebrosa prisión fue una tercera nieta, otra Rosa, esta vez, Carbajal, asturiana.

Ella me contó que su abuela, Josefa Rodríguez Lozana de Cardes, Infiesto (Asturias) habia compartido prisión con la comunista Tomasa Cuevas y, después, falleció en 1944, en la prisión de Adoratrices de Gijon.

Al parecer, la condenaron a sufrir cadena perpetua "por haber ido a Ribadesella con un chico del partido comunista a presenciar la ejecucion de dos mujeres de derechas", además de por su "mala conducta".

Rosa me dice que ella siempre negó lo de Ribadesella y en cuanto a la mala conducta, el ser comunista o afin al comunismo, ya era, de por sí, para el Régimen una conducta pervertida.

Para cuando le concedieron el indulto, ya había fallecido en otra cárcel.

Todo el empeño de Rosa es que se anule dicho consejo de guerra y se reinstaure el buen nombre de Josefa. "Ella no era mala persona, como dicen en los papeles y nunca tuvo mala conducta".





Euskonews y la prisión Central de mujeres de Amorebieta 1939-1947


Para leer el artículo original de Ascension Badiola. Clicar Aquí

Euskonews. 744 Zenbakia 2019-11-20 / 2019-12-18



La de Amorebieta es solo una prisión más del entramado carcelario femenino que se reparte por toda la península, desde la cárcel de mujeres de Girona, la de Oblatas de Tarragona; Les Corts en Barcelona; Santa María del Puig en Valencia; Can Sales en Palma de Mallorca, la prisión de mujeres de Málaga, La de Guadalajara; Las Ventas y La maternal de San Isidro, ambas en Madrid; otras cárceles castellanas, gallegas, asturianas, y, por supuesto, las cárceles vascas —Saturraran, Amorebieta y Durango—.
Todas ellas tienen en común el ser prisiones centrales o de cumplimiento de pena, diferenciadas de las prisiones provinciales existentes en todas las capitales de provincia y de las prisiones habilitadas, figura esta última recurrentemente utilizada durante la guerra para recluir a hombres y mujeres republicanos, que ya no caben en las prisiones oficiales.
Las mujeres son enviadas a las cárceles del norte, después de haber pasado por otras de la península de las que integran el «circuito carcelario», creado por el Régimen para encerrar a todas las «individuas» calificadas de «peligrosas», en el correspondiente consejo de guerra y condenadas a cadena perpetua o a penas desde veinte hasta seis años.
En esta cárcel entran mujeres comunistas: las más famosas e históricas son Tomasa Cuevas, Julia Manzanal o Trinidad Gallego, todas ellas madrileñas, pero también encontramos a Crescencia Uribe, hermana del dirigente comunista y ministro de Agricultura del gobierno republicano Vicente Uribe, exiliado en México y que, ya en los años cincuenta, pugnaría en vano contra Santiago Carrillo por el control del PCE.
El resto son mujeres anónimas, campesinas, costureras, lavanderas, enfermeras y maestras republicanas y estas últimas serán las encargadas de alfabetizar a sus compañeras dentro del programa de «redención» que se establece para reducir condena por día de trabajo, como es el caso de la maestra Marina, la madre encarcelada de la entonces niña Marina García.
El sistema carcelario franquista pone especial énfasis en la moralidad y la reeducación en prisión, con arreglo al modelo de mujer defendido por el Régimen y para ello, confiará este alto cometido a las hermanas de San José, con Simona Azpiroz, la madre superiora de las hermanitas, al frente. Durante un periodo, se cree que esta cárcel también estuvo regentada por monjas Oblatas. Las monjas forman parte de la Junta de Disciplina y de ella dependen los castigos, como el de la censura de las cartas o el aislamiento en celda, así como las propuestas de libertad condicional de las presas a su cargo.
Aun así, el mayor de los castigos de estas mujeres no es el hambre, (que en Amorebieta es un enemigo más terrible que en otros lugares, si cabe), ni la falta de higiene (no se construyen duchas hasta agosto de 1943, ni tampoco existe un proyecto para construir cámaras de despiojamiento de las ropas cuando estas cámaras ya existen en casi todas las cárceles y Saturraran dispone, al menos, de un proyecto de obra). Tampoco la falta de asistencia médica es lo peor (el médico sólo certifica las defunciones). El mayor de los castigos es la muerte de los niños y la separación de estos de los brazos de sus madres para darlos en adopción, a partir de que cumplen los tres años, tal y como dispone el reglamento de prisiones, común a todas las prisiones femeninas.
El testimonio de Trinidad Gallego, una de las presas de esta cárcel, madrileña y matrona de profesión dice: «En Amorebieta las madres solo ven a sus niños un ratito al día (...) Los oyen llorar, pero las monjas no las dejar ir. Y si los niños están enfermos, tampoco. Y la que pare va cinco minutos a darle el pecho, pero nada más».
Los niños solo adquieren identidad si están muertos y sólo al ser registrados en el Juzgado de Paz, si no, dentro de la cárcel ni existen. Sus nombres no figuran en el oficio que la madre superiora firma para permitir la salida del cadáver del edificio ni tampoco en la solicitud al ayuntamiento de Amorebieta para un enterramiento de beneficencia.

Las reclusas de esta prisión, ni siquiera pueden salir al huerto a tomar el aire. Pasan el día entre cuatro paredes con sus rezos, sus cánticos y el trabajo en los talleres de costura, que llegan a ser muy importantes por la gran cantidad de uniformes que confeccionan para el ejército vencedor.
Alguna de las presas, como Tomasa Cuevas, cuando sale de Amorebieta y es conducida de nuevo a Ventas, llama a esta cárcel «El cementerio de las vivas».
Tras 8 años de funcionamiento, 48 fallecimientos y más de 1.200 mujeres excarceladas, la prisión se clausura en 1947, junto a la de Alcalá de Henares y el Reformatorio Especial de Mujeres de Santa María del Puig de Valencia y el edificio es devuelto a los Carmelitas Descalzos de San Joaquín de Navarra.
La de Amorebieta ha sobrevivido a la de Saturraran, clausurada el 19 de mayo de 1944, dando fin a un periodo duro y tenebroso.

Ascensión Badiola Ariztimuño, doctora en Historia Contemporánea y escritora, ha publicado el relato de esta prisión en un libro titulado Individuas Peligrosas. La prisión Central de mujeres de Amorebieta 1939-1947, editado por Txertoa (2019) (200 páginas).











Individuas Peligrosas. Entre los diez libros más vendidos en no ficción.


El 2 de noviembre de 2019, Deia ha publicado en el suplemento Historia de los Vascos, un reportaje de Ascension Badiola, basado en su último libro, Individuas Peligrosas, una investigación que, aunque restringida por las limitaciones físicas, dada la falta de fuentes primarias, así como la ausencia de testimonios vivos, pretende descubrir para el lector de la calle, lo que significó un magnífico edificio de principios del siglo XX que, a día de hoy, podemos encontrar en el centro del pueblo de Zornotza, conocido como el Karmelo Ikastetxea.

A raíz de dicha publicación, lo más emocionante ha sido descubrir que tras esos 1.234 nombres de mujeres que fueron internadas en dicho edificio por su filiación republicana, hay familiares y descendientes que ponen en valor el pasado. Esas descendientes, todas mujeres, se han puesto en contacto con la autora para confirmar esta historia e, incluso, han ofrecido fotos y alguna información a añadir a la ya localizada.

Gracias a Ana Isabel Vegas, a Sonia Trincado y a Rosa Carbajal, entre otras, por no nombrarlas a todas. Se agradece sinceramente que tras el trabajo de investigación, haya personas concretas apoyando el esfuerzo de recuperar un pasado escurridizo y escondido.


Deia 2 de noviembre 2019 (suplemento Historia de los Vascos) y El Correo 2 de noviembre de 2019 (Libros más vendidos)








Novedad Septiembre 2019. La prisión central para mujeres de Amorebieta 1939-1947







Una prisión del régimen franquista que formó parte de la red de cárceles de castigo exclusiva para mujeres y que funcionó por toda España para el "turismo carcelario" al que fueron sometidas las reclusas.



(Formaron parte de esta red de cárceles de cumplimiento de penas largas, entre otras, la madrileña de Ventas, Can Sales en Mallorca, Les Corts en Barcelona, las prisiones de Tarragona, Girona, Málaga, Saturraran, Durango y Amorebieta).



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