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Palacio Euskalduna de Bilbao el próximo 17 y 18 de octubre en el Congreso PANASEF

 El próximo 17 y 18 de octubre de 2024, Bilbao tiene una interesante cita con La Muerte. 

Más de 300 trabajadores y gestores de cementerios y funerarias se juntarán en el Palacio Euskalduna en un congreso en el que el cementerio de Vista Alegre pasará a ser protagonista. En torno a nuestra ciudad de los muertos intervendremos escritores, guías, humoristas, cineastas y actores con conferencias, visitas guiadas y teatralizadas, cortos, etc. 

La Muerte en Bilbao se viste de fiesta y pisará la alfombra roja.

Entre todos los actos organizados por el Ayuntamiento de Bilbao y Bilbao Zerbitzuak, tendré el placer de dar una charla sobre Vista Alegre, su historia y la de las familias que están enterradas allí y que contribuyeron a construir el Bilbao que hoy conocemos.

El título de la charla será:

Vista Alegre más que un cementerio, un bello paseo por el Bilbao que fue

La conferencia tendrá lugar en el Palacio Euskalduna el 18 de octubre, viernes a las 19,00 horas. 

Cuando se publique la agenda de este evento patrocinado por Deia y por Bilbao Zerbitzuak, será publicada en este blog.




Individuas Peligrosas. Entre los diez libros más vendidos en no ficción.


El 2 de noviembre de 2019, Deia ha publicado en el suplemento Historia de los Vascos, un reportaje de Ascension Badiola, basado en su último libro, Individuas Peligrosas, una investigación que, aunque restringida por las limitaciones físicas, dada la falta de fuentes primarias, así como la ausencia de testimonios vivos, pretende descubrir para el lector de la calle, lo que significó un magnífico edificio de principios del siglo XX que, a día de hoy, podemos encontrar en el centro del pueblo de Zornotza, conocido como el Karmelo Ikastetxea.

A raíz de dicha publicación, lo más emocionante ha sido descubrir que tras esos 1.234 nombres de mujeres que fueron internadas en dicho edificio por su filiación republicana, hay familiares y descendientes que ponen en valor el pasado. Esas descendientes, todas mujeres, se han puesto en contacto con la autora para confirmar esta historia e, incluso, han ofrecido fotos y alguna información a añadir a la ya localizada.

Gracias a Ana Isabel Vegas, a Sonia Trincado y a Rosa Carbajal, entre otras, por no nombrarlas a todas. Se agradece sinceramente que tras el trabajo de investigación, haya personas concretas apoyando el esfuerzo de recuperar un pasado escurridizo y escondido.


Deia 2 de noviembre 2019 (suplemento Historia de los Vascos) y El Correo 2 de noviembre de 2019 (Libros más vendidos)








HISTORIAS DE LOS VASCOS

Juanita Mir: la periodista fusilada en 1937 por ser ‘peligrosa socialmente’

El 5 de agosto de 1937 fue fusilada en el cementerio de Derio Juanita Mir, una periodista nacida en Iruñea que siempre rechazó la violencia y la guerra, y que durante la contienda del 36 denunció la crueldad de los sublevados
UN REPORTAJE DE ASCENSIÓN BADIOLA ARIZTIMUÑO FOTOS: SABINO ARANA FUNDAZIOA Y A. BADIOLA - Sábado, 7 de Marzo de 2015 - Actualizado a las 06:03h


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  • Artículo titulado ‘¡Sin hogar!’, uno de los que ‘llevaron’ a su autora al paredón.
  • Sentencia de muerte de Juana Mir.
  • Cementerio de Derio durante la Guerra Civil, donde fue asesinada Juana Mir.
EN el primer tercio del siglo XX fueron pocas las mujeres periodistas y escritoras, si acaso mujeres que redactaron algún artículo en gacetas de izquierda como Dolores Ibarruri, o nacionalistas como Ibone de Unda, que escribió en Gudari, o mujeres antifascistas, que tenían su propio semanario Mujeres e, incluso, la reportera de guerra Cecilia García de Guillarte. Sin embargo, la memoria colectiva desconocía la existencia de una intelectual de su tiempo, rescatada de los sumarísimos que los militares abrieron contra los articulistas de opinión en la pasada Guerra Civil y que ha permanecido en la sombra hasta hoy.
Son pocos los datos que tenemos de su biografía, salvo que Juana Mir García nació en Pamplona y que en los documentos carcelarios y en los del sumarísimo abierto por los militares figura que tenía 32 años en el momento de ser fusilada en 1937.
Juana fue periodista y escritora de cuentos, relatos y teatro, probablemente por influencia de su padre, ya que era hija de Victoriano Mir y Mata, también periodista muy reconocido, quien cuando el 4 de junio de 1899 se creó en Bilbao el primer diario nacionalista, El Correo Vasco (administrado por Luis Arana y con Sabino de censor, editorialista, redactor y accionista), fue nombrado director del mismo. El primer empadronamiento de Juana en Bilbao, sin embargo, no aparece documentado hasta 1910, año en el que figura toda la familia, también sus dos hermanos (Genara y Joaquín) como residentes en la casa Villa Berriz del barrio bilbaino de Iralabarri. A partir de 1915 y hasta la fecha de su fusilamiento, Juana vivió en la calle Euskalduna.
Las primeras referencias literarias que se tienen de ella se remontan a 1923, época en la que era colaboradora de la revista Euskalerriaren Alde hasta 1928 y donde Juana publicaba relatos de tipo costumbrista. También tuvo relación con el Ateneo Navarro de Bilbao, que a principios de 1928 había abierto su biblioteca al público con la celebración de disertaciones sobre el amor a la tierra nativa, y cuyos miembros se solían reunir en la Casa Navarra en 1929 para dar cuenta de su labor social. Por estas fechas Juana participaba en el Ropero Navarro, donde se organizaban festivales para niños y actividades culturales en fechas señaladas, como la de San Fermín. La afición que Juana sentía por el teatro la llevó a actuar en el Ateneo Navarro el 6 de abril de 1929, en la representación de El conflicto de Mercedes, obra dirigida por don Rufo Gómez Bayona.
Ya por estas fechas colaboraba habitualmente en el periódico bilbainoLa Tarde, del grupo editorial del diario Euzkadi, ubicado en la calle Correo nº 17 de la villa. Hasta 1930, y todavía en este año, Juana, que firmaba siempre como Juanita Mir, alternaba poesías a la Virgen del Carmen con narraciones como la publicada con el título Mikel de Etxezar, de corte histórico y con otros artículos sobre asuntos triviales, tales como la aparente frialdad de los bilbainos y bilbainas en asuntos de amor, o sobre la hosquedad de la mujer vizcaina. Su talante antibélico comenzó a reflejarse en los artículos que escribió a partir de este año, como el titulado Sólo fue un sueño, en el que planteaba un mundo idílico sin fronteras, salvoconductos ni guerras. Es probablemente este artículo el primero en el que la Juana periodista comenzó a sembrar opinión en contra de la corrupción del poder y el dinero.
En su tiempo de ocio vemos a Juana asistiendo a las veladas teatrales como las que se organizaron en la Casa Palentina de Bilbao en marzo de 1934, un año de aguda crisis para la industria vizcaina, que culminó en las trágicas huelgas de octubre, época que Juanita Mir aprovechó para hacer crítica social y posicionarse a favor de la paz, dirigiéndose a las mujeres para que demandasen el perdón y la caridad al gobierno ante los dolorosos acontecimientos de aquellos días.
Pocos días después en la misma primera página de La Tarde, que informaba de que Maurice Chevalier había salido ileso de un gravísimo accidente de coche, Juanita manifestó su beligerancia contra la falta de ideales, y denunció que las guerras no eran más que ganancias fabulosas para algunos. A partir de este artículo, se advierte un cambio de tono narrativo con respecto a sus primeros escritos, cuando entre líneas culpa a Europa de provocar la contienda y achaca a la voluntad de las naciones la necesidad de destruir como método para paliar la falta de trabajo provocada por la crisis económica, de ese modo interpretaba ella que después de la guerra quedaría trabajo de sobra para los supervivientes.
‘HEROÍSMO Y SACRIFICIO’ Juana apuraba sus últimos escritos cuando el jueves 18 de septiembre de 1936, Bilbao se llenó de guipuzcoanos que huían de la ocupación sublevada y los periódicos sirvieron de herramienta para publicar en primera página noticias de gente que anunciaba que estaba a salvo en alguna dirección de Bilbao a los familiares no huidos de la ocupación rebelde. El avance bélico era inexorable y la Juanita articulista ya no volvió a escribir apenas de otra cosa que no fuese de la guerra. Ese 18 de septiembre publicó un artículo titulado Heroísmo y sacrificio. En él alababa el patriotismo de los ciudadanos capaces de sacrificar ahorros y joyas para financiar los gastos bélicos, pero daba un paso más allá, en su necesidad de denunciar la contienda, al introducir en su discurso, con bastante discreción, eso sí, un párrafo de tinte pacifista en el que decía literalmente: ¡Cuánta más belleza tendría ese rasgo si en lugar de destinar oro de ese sacrificio colectivo a la adquisición de material guerrero, se hubiera destinado al enriquecimiento de la patria por una justa nivelación del bienestar que alcanzara a todos los ciudadanos! Su aspiración de paz estaba más vigente que nunca en este artículo. Juanita soñaba, como casi todos los ciudadanos de la época, con una vida tranquila que ella nunca iba a poder disfrutar.
En 1937 Juanita logró un apartado para ella sola en la sección tituladaLa mujer escribe, en un año en que las páginas de los periódicos daban prioridad al avance sublevado sobre Bilbao y Juana, que todavía no sospechaba la que se le venía encima, denunció abiertamente la guerra y sus atrocidades. En esos primeros meses delataba con insistencia la barbarie de la contienda.
Hasta los bombardeos de Durango y de Gernika, Juana sólo había escrito sobre la guerra de forma genérica, incluso el 1 de mayo para la fiesta del trabajo escribió: Juremos hoy trabajar para arrancar del corazón del pueblo toda simiente de odio (…) y para que nunca luchen hermanos contra hermanos, de ninguna raza, de ninguna condición. Sin embargo, Juana no sospechó que lo que estaba publicando sería leído por quienes iban a acusarla de adhesión a la rebeldía y escribió sin descanso contra los bombardeos que destruían casas y personas y llenaban las carreteras de desamparados en busca de refugio. A partir de este momento, arremetió contra la crueldad de los militares fascistas y dijo: Son miles de seres los que atestiguan la barbarie del enemigo y que serán en su día los acusadores de sus crímenes inútiles que no logran domeñar el alma altiva de Vasconia y que dejan el ideario que ellos defienden tan sucio y tan bajo. (Artículo titulado Sin hogar). El 5 de mayo, y en referencia a los bombardeos de Durango y Gernika, Juana acusó a los facciosos de su buena relación con Alemania y redactó: Desde el principio de la guerra están demostrando que su barniz de religión no sirve de freno a las apetencias insaciables de su codicia (…) Quieren el suelo de nuestra patria para venderlo a otras naciones a cambio de protección de sus capitales y privilegios.(Artículo Si Durango y Guernica no hablaran tan claramente). El 26 de mayo de 1937 Juanita denunciaba que los rebeldes habían mandado ametrallar las ambulancias de la Cruz Roja y el 28 de mayo puso de manifiesto la crueldad de separar a los padres de sus hijos y achacaba la angustia de la evacuación infantil a la crueldad del bando sublevado. El 17 de junio el diario tuvo que cerrar sus puertas cuando Bilbao estaba a punto de ser ocupado. Fueron días de miedo y espera. Juana fue detenida el 6 de julio de 1937 y entró en la cárcel de Larrinaga para ser juzgada en consejo de guerra el 20 de julio.
Es probable que a esas alturas todavía esperase misericordia, pero los primeros consejos fueron ejemplarizantes y Juana no iba a librarse de ser condenada a muerte. La ejecutaron un mes después por serpropagandista de la subversión rojo-separatista, y por propagar ideas contrarias al Movimiento. Se acusó a Juana de que en los artículos escritos durante el mes de mayo de 1937 “había incitado a seguir la causa rojo-separatista e injuriaba en ellos al Glorioso Ejército, al atribuirle hechos completamente falsos y emplear términos despectivos y calumniosos para la Causa de la Nueva España, al tiempo que también por radio había dado alguna conferencia en el mismo sentido”. Juana había incurrido en un delito de adhesión a la rebelión militar con agravante de peligrosidad social y esa culpa conllevaba la muerte.
EL PAREDÓN El 5 de agosto de 1937 llegó sin ninguna luz para la periodista que al amanecer se situó frente al paredón, junto con otros 14 penados a muerte, todos hombres. Excepto el también periodista Melchor Jaureguizar Hospitaleche, la mayoría de sus compañeros de muerte eran labradores, carpinteros, jornaleros, también un pintor, un marino y un militar, casi todos vizcainos. Juana siempre había escrito en contra de la guerra y cuando los militares dispararon a matar ya no dudó de que ella también había dado en el blanco al hablar de la crueldad del bando enemigo.
Su nombre apareció en prensa una última vez hasta el día de hoy y fue en el periódico Euzkadi de 25 de octubre de 1938. Su director, José Lekaroz, también navarro, que sería poco después confinado en el campo de Gurs, detenido y entregado por los alemanes a los franquistas, quienes lo condenaron a muerte y le conmutaron la pena por cadena perpetua, informaba sobre el fusilamiento de Juana Mir García, en el apartado Fusilatze eta urkamendiak con el siguiente texto: Franco-tarrek fusilatu zituzten iru emazteki, oien artean euskal-neskatila bat (Juanita Mir), eta au, Bilbo-ko ‘La Tarde’ deitu kazetan emaztekien idatz-zaila iskribatu izan zuelako, bertze obenik gabe”. (Los franquistas fusilaron tres mujeres, entre ellas una chica vasca (Juanita Mir), y ésta, sin otra culpa que haber escrito en la sección de mujeres del periódico ‘La Tarde’ de Bilbao).

La bala que mató al general en Deia, domingo 22 enero


¿De qué murió el general Zumalacárregui?

UNA NOVELA DE LA HISTORIADORA BILBAINA ASCENSIÓN BADIOLA RECUPERA Y ACTUALIZA LA FIGURA DEL MILITAR GUIPUZCOANO
I. GORRITI - Domingo, 22 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:40h
BILBAO
Es citar a Zumalacárregui o a los carlistas y a todos los lectores les vendrá a la mente parte de la memoria que, paradójicamente, pocos conocemos bien. El nombre de una calle de nuestros pueblos, la imagen romántica de aquel general, también los sentimientos contrarios hacia sus ideas. Sin embargo, una vez más, para mal y para bien, hablamos... sabiendo muy poco.
Imagen de Tomás de Zumalacárregui.
Durante estos días, los escaparates muestran una nueva y esclarecedora referencia literaria. No es un ensayo. Lleva por título La bala que mató al General y hace referencia a aquel militar llamado Tomás de Zumalacárregui, nacido en Ormaiztegi y fallecido en Zegama tras haber sido herido de muerte en la toma de Bilbao. La autora de esta novela, Ascensión Badiola Ariztimuño (Bilbao, 1961), remonta al apasionado lector a los siglos XVIII y XIX a través de una trama en la que hurde espionaje, intriga y alta política de la primera Guerra Carlista.
La bala que mató al General, la segunda novela de Badiola, es una historia de ficción alrededor del general guipuzcoano, "un héroe a caballo entre la leyenda y el romanticismo de una guerra completamente olvidada en nuestros días", enfatiza la prolífica escritora vizcaina, que en 2011 publicó tres libros.
En esta novela, Badiola ha buscado, sobre todo, entretener con una historia impactante y también resucitar la figura de "uno de los generales más respetados por sus propios enemigos, por su rectitud y honradez y por la forma que tuvo de poner en jaque a los soldados de la reina con apenas un grupo de campesinos que no estaban preparados para la guerra", expone la también escritora de La ría de los franceses. Zumalacárregui reunió a los partidarios carlistas y organizó un ejército que utilizó la guerra de guerrillas como táctica para intentar otorgar la sucesión al trono a Carlos María Isidro de Borbón, tras la muerte de Fernando VII.
La novela publicada por De Librum Tremens narra, además, la forma en que ocurrieron los sucesos alrededor de este hombre, que no es, sin embargo, el personaje central de la novela. No obstante, la autora se ha documentado debidamente con abundante bibliografía, entre la que ella destaca la obra de Karl Friedrich Henningsen, el oficial inglés que luchó junto a Zumalacárregui. Aquí han tenido un papel importante los archivos digitales de la Fundación Sancho el Sabio y las visitas al museo dedicado a este icono en Ormaiztegi, pueblo natal del general. Con ello, Badiola aporta información puntual de quiénes fueron los carlistas, relata las acciones de Viana y de Alegría, entre otras, y cómo se desarrolló el conflicto hasta la muerte de este militar.
EL HIJO FUSILA AL PADRE El arranque del libro deja con la boca abierta al lector: un oficial carlista fusila a su padre, soldado cristino. Con ello, la autora sumerge a quien adquiere el libro en una historia de intriga y espionaje que pretende desvelar a lo largo de sus páginas el litigio mantenido entre los dos protagonistas de ficción, padre e hijo, y para ello recurre a narrar una trama de alta política, que mantiene en vilo al lector hasta la última línea.
Y es que quién no ha oído hablar de algún antepasado carlista o ha sentido la curiosidad en algún momento por saber con concreción quiénes fueron y qué papel representaron a lo largo de la historia. Pues bien, La bala que mató al General, además de entretener con una lectura amena, que atrapa, ofrece la posibilidad de obtener información de una parte de la historia reciente sin hacer ningún esfuerzo supletorio. De algún modo, Badiola aporta su grano a la tan en boga memoria histórica, como hiciera hace escasos meses con el interesante ensayo Cárceles y campos de concentración de Bizkaia (1937-1940), que incluye nombres de más de 9.000 represaliados por el franquismo.
"La parte de la historia que más me apasiona es la contemporánea, del siglo XVIII en adelante. Actualmente, estoy escribiendo una novela que tiene que ver con la guerrilla en la Guerra de la Independencia, pero será más bien para 2013, de cara al 200º aniversario de la victoriosa batalla de Vitoria, que supuso la expulsión definitiva de José I Bonaparte", avanza Ascensión a DEIA.
Las ventas de este relato con el general Zumalacárregui como uno de sus protagonistas van a buen ritmo. "Estamos muy contentos", valora esta licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales y diplomada en Estudios Avanzados de Historia. Su trama cabalga por el género histórico, la intriga, el espionaje, la política y también la psicología profunda de los personajes en conflicto. "Sí, nos sumergimos de lleno en una de las guerras más crueles del siglo XIX", valora Ascensión, que deja con la intriga al lector al preguntarle qué bala fue la que mató al general Zumalacárregui: "Eso me lo tendrás que contestar tú cuando hayas finalizado de leer la novela. Si en Estados Unidos hubieran tenido un personaje tan interesante como él, a día de hoy ya le habrían hecho una película. Sin duda"



La bala que mató al general en Onda Vasca



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El próximo sábado día 7 de enero 2011 a las 9,40 entrevista a Ascension Badiola sobre la novela " La bala que mató al general" en ONDA VASCA.  No os lo perdáis.

Artículo de Ascension Badiola publicado en Deia el 24.12.2011 página 34







LA CÁRCELES DE LA GUERRA

Las navidades vizcainas de 1937

  • El número de apresados a finales del 37 e inicio del 38 en cárceles y campos de concentración era de 105.300 personas
  • En la semana anterior a la Nochebuena se produjeron 131 ejecuciones de presos
ASCENSIÓN BADIOLA - Sábado, 24 de Diciembre de 2011 - Actualizado a las 05:40h
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Desfile de los falangistas por la calle Ribera, junto al mercado
Desfile de los falangistas por la calle Ribera, junto al mercado (Archivo de Sabino Arana Fundazioa)
Vista:
  • Desfile de los falangistas por la calle Ribera, junto al mercado
  • Grupo de presos vizcainos entre los que se encuentran Juan de Ajuriaguerra, Lucio Artetxe y Luis Zabarte.
  • Entrada de las tropas falangistas en Bilbao
BILBAO. EN diciembre de 1937 ya habían transcurrido tres meses desde que el Euzko Gudarostea hubiera entregado las armas y caído en manos de los rebeldes y, seis, desde que las tropas de Franco entraran en Bilbao, un 19 de junio. La estampa carcelaria en Bizkaia, al igual que en el resto de territorios caídos en manos de los sublevados era impresionante.
Se puede afirmar que en aquellos años oscuros, Euzkadi y el resto de la geografía en manos de los rebeldes era una enorme prisión. El número de apresados para el periodo de finales de 1937 y primer trimestre de 1938, tanto en cárceles como en campos de concentración fue de 105.300 prisioneros, una cifra equivalente a toda la población de Araba en 1930. A este número hay que añadir los 200.000 vascos evacuados al extranjero o a la España republicana. En Bizkaia se cree que había 29.350 prisioneros, otros 6.300 vascos en Santoña, 2.461 prisioneros en el campo de concentración de Deusto y 3.486 en el de Urduña.
Las navidades del año 1937 fueron trágicas para los vascos recluidos tanto en Euzkadi como en otros territorios, en especial en Castro, Laredo y Santoña por la crudeza de la guerra, que se manifestó en el número de muertos en el frente, en el de enfermos por las carencias sustanciales a un conflicto bélico, o en las penurias que tuvo que soportar la población civil con motivo del racionamiento de víveres y productos básicos, pero sobre todo, lo fueron para los cientos de soldados nacionalistas y republicanos que estuvieron recluidos en las distintas prisiones a cargo de la Dirección General de Prisiones en territorio sublevado, tras pasar por un Consejo de Guerra y para los miles de hombres que pasaron por campos de concentración sin juicio previo alguno, a la espera de ser reclasificados, conducidos a otros campos, sometidos a la auditoría de guerra o enviados a batallones disciplinarios de trabajo. El sufrimiento en sus distintos escalones iba desde el temor a ser elegido en una saca para entrar en el siguiente grupo de ejecución al amanecer, hasta aspectos tan elementales como recibir comida, que también fue utilizado como forma de castigo.
COMIDA ENTRE LA ROPA Un capellán recluido en El Dueso relató en un diario: Durante los cinco primeros meses estuvo terminantemente prohibido recibir alimentos del exterior. Quizá por eso el alborozo fue grande cuando para las navidades de 1937 se permitió que las familias pasasen toda la comida que quisieran, escondida en los sacos de la ropa. Los víveres enviados con enormes sacrificios y privaciones nunca llegaron a su destino. Fueron robados y repartidos entre los oficiales.
En la semana anterior a la Nochebuena el volumen de ejecuciones se elevó a 131 presos, entre ellos, la madrugada del 17 de diciembre fueron fusilados los oficiales de carrera del ejército de Euzkadi: Azkarate, Irezabal, Lafuente, Arenillas y otros diez más. La pérdida de esperanza y el desánimo de los prisioneros vascos se extendió, especialmente cuando comenzaron las ejecuciones de altos mandos del Euzko Gudarostea, que según el Pacto de Santoña eran los que habían recibido especial garantía de respeto a la vida.
Las primeras noticias esperanzadoras de que Franco admitiría comenzar a negociar canjes no llegaron hasta los primeros meses de 1938. El primer intercambio oficial firmado por Franco admitía el cambio de Miguel Primo de Ribera por el doctor José Bago Lecosaca, canje que encabezaba una lista de otros 23 prisioneros más por cada bando y que se realizó por conducto de la embajada británica en Hendaia. A partir de ese momento se comenzaría a instaurar el sistema de canjes que funcionó en los años siguientes y que salvó la vida de muchos condenados a muerte nacionalistas, socialistas, anarquistas y republicanos de todo signo.
Bilbao se convirtió en un gran centro de reclusión. Se utilizaron como centros de privación de libertad no solamente cárceles, como la de Larrinaga, sino que sirvieron para este fin las plazas de toros, los barcos, -estos ya se habían utilizado para encarcelar a presos derechistas en los años previos a la entrada de las tropas sublevadas- y otros muchos edificios: las escuelas (Cervantes y Tiboli entre otras); el colegio de Escolapios; el convento de El Carmelo u otros lugares como el edificio de Tabacalera en Iturribide. También se utilizaron casonas como el chalet de Orue, una mansión que había pertenecido a una familia nacionalista y que al quedar abandonada al comenzar la guerra se reutilizó para cárcel de mujeres.
De todas ellas, la más destacable fue la prisión de Larrinaga, hoy inexistente, y que se encontraba frente a lo que hoy en día es la casa Galera. Larrinaga fue mucho más que un centro de reclusión, puesto que allí se empezaron a trasladar los primeros prisioneros de Santoña para su ejecución y con el paso del tiempo, a medida que la auditoría de guerra iba confirmando las sentencias de pena de muerte, se convirtió en la antesala de todos aquellos que iban a ser fusilados o agarrotados. Paradójicamente, casi todos los testimonios coinciden en que el régimen carcelario de este centro, el día a día, no era especialmente duro con respecto al de otras prisiones.
"HASTA LA HORA FATAL" Desde la Galería n.º 2, celda 34, de la cárcel de Larrinaga, un preso de Castro Urdiales que fue fusilado en la madrugada del 15 de diciembre de 1937, escribió:
Son las seis y media y estoy tranquilo ante la hora fatal. Me he confesado y comulgado. No tengo la fe que vosotros, pero Dios Misericordioso me perdonará. Ya sé que rezaréis por nosotros y Dios os lo tendrá en cuenta premiándoos. Azcarraga y Olavarrieta me han ayudado en este trance.
Hasta la eternidad.
Albino.
A través de esta nota tan sencilla y conmovedora se ponen de manifiesto muchas de las circunstancias que rodearon a aquellos días terribles y que se deducen igualmente de las distintas cartas que escribieron los prisioneros antes de ser ejecutados. Por un lado, la resignación ante una muerte inevitable, característica que se repite en los numerosos testimonios de aquellos días: La gente se ríe de la muerte y la espera con una tranquilidad tremenda. Todos, abertzales y rojos, vivimos como hermanos. Por otro, las profundas convicciones religiosas de los gudaris que sirvieron para ayudar a superar aquel trance a otros soldados menos creyentes.
A este respecto, hay que recordar que el Euzko Gudarostea fue el único ejército que contaba con su cuerpo de capellanes, los sacerdotes llamados por los rebeldes, los curas «rojo-separatistas», por su talante nacionalista y porque desde el principio de la guerra estuvieron a pie de trinchera para dar apoyo espiritual a los gudaris y a todo soldado que lo necesitase, fuese del bando que fuese. Euzkadi fue la única zona de la España republicana en la que la Iglesia no fue perseguida, dejando por ello sin justificación al alzamiento como guerra santa, puesto que fueron precisamente los alzados quienes atacaron a los integrantes de una sociedad gobernada por un partido confesional, como era el PNV, y a buena parte del clero vasco, ejemplo de ello fueron los 211 sacerdotes encarcelados, los 300 desterrados y los 16 fusilados, entre los que se encontraba el ideólogo e impulsor de la cultura vasca José Ariztimuño Olaso, de sobrenombre Aitzol.
LA REPRESIÓN DE LAS MUJERES Aunque la cifra de mujeres fusiladas solamente fue de 19, con respecto a los 584 prisioneros ejecutados en el periodo 1937-1939, ya que ellas no estuvieron en el frente, también sufrieron represión y encarcelamiento por ser madres, esposas, hijas del enemigo o por haber manifestado en algún momento opiniones o ideas contrarias a las del Nuevo Régimen franquista.
Sólo en Bilbao en el mencionado chalet de Orue llegó a haber 700 mujeres en el momento más álgido o en Zornotza donde la cárcel para mujeres se ubicó en el centro del pueblo, en lo que hoy es el colegio del Carmelo, y fue prisión desde 1939 hasta 1947 y de la que se hizo eco de su inauguración el semanario Redención, órgano del Patronato Central para la Redención de Penas por el Trabajo. Aunque se desconoce el número total de mujeres que pasaron por allí y sus nombres, se sabe que convivieron las mujeres con sus bebés e hijos pequeños y allí murieron 43 mujeres y una niña de diez meses. Concretamente, era la hija de Julia Manzanal, que durante la guerra había sido comisario político en el Batallón Comuna de Madrid del Quinto Regimiento y había sido trasladada con ella a Amorebieta. La niña falleció en enero de 1940 de una meningitis tuberculosa. Julia nunca dejó de denunciar el trato negligente que le dispensaron las monjas encargadas del gobierno de la prisión y los médicos.
Además de las de Orue y Amorebieta, hubo más cárceles para mujeres en Bizkaia, concretamente, en Durango, en el antiguo convento de monjas que hoy alberga el colegio de las Hermanas de la Caridad y de la Instrucción Cristiana de Nevers. El 28 de diciembre de 1940 fueron enviadas desde la cárcel de Ventas a esta cárcel de Durango 350 presas, entre ellas, Rosario Sánchez, La Dinamitera, y Tomasa Cuevas. Las características de todas ellas fueron similares a las de la cárcel de Saturraran en Gipuzkoa.
CAMPOS DE CONCENTRACIÓN La Universidad de Deusto, que previamente había sido cuartel de milicias y en el segundo semestre de 1937 se convirtió en campo de concentración, bajo la dirección de la Inspección de Campos de Concentración del Cuartel General del Generalísimo Franco, al mando del coronel inspector Martin Pinillos, fue el campo de concentración vizcaino más importante, seguido del del Uduña.
Cuando la gente empezó a huir en masa hacia la frontera francesa para librarse del ensañamiento franquista, la autoridad militar franquista improvisó en la capital vizcaina la Prisión Militar de la Universidad de Deusto, con el mismo fin que otros centros creados en el resto del Estado. Por citar sólo los del entorno más inmediato, en Bizkaia existieron los de Urduña, Molinar de Carranza y Lezama; en Álava, los de Murguía y Sobrón; en Gipuzkoa, el de Irun; en Navarra, los de Iratxe, el fuerte de San Cristóbal y Casablanca; en Burgos, los de Miranda de Ebro y San Pedro de Cardeña; en Cantabria, los de Santoña, Laredo, Corban y Santander.
En Bizkaia los más representativos por su importancia en cuanto al número de prisioneros que albergaron y como centro distribuidor de mano de obra gratuita para los distintos batallones disciplinarios de trabajo fueron, en primer lugar, el de Deusto y, después, el de Urduña. Ambos centros, al igual que el resto de campos de concentración que hubo a lo largo de la geografía franquista fueron creados en el segundo semestre de 1937 y clausurados entre el final de 1939 y el primer trimestre de 1940. Los campos de Deusto de Urduña fueron, al igual que el resto, centros de detención ilegal y extrajudicial, pertenecientes a la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio previo, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos de la guerra civil. Además, el campo de Deusto sirvió, hasta el final de su existencia, como base para la constitución de batallones de trabajadores prisioneros. Allí se realizaba el encuadramiento e instrucción de dichas unidades, que anteriormente se había llevado a cabo en el campo de Miranda de Ebro. Por el contrario, las colonias penitenciarias militarizadas, como fueron las empresas militarizadas dedicas a fabricar material de guerra (Altos Hornos, Babcok Wilcox, Echevarría, etc), los destacamentos penales o los trabajos de regiones devastadas (reconstrucción de Gernika), sí tuvieron como antecedente el Consejo de Guerra. Se trataba de personal penado y, como tal, dependiente de administraciones no sólo militares sino también civiles, como el Ministerio de Gobernación o el de Justicia.
Han transcurrido setenta y cuatro navidades y los nietos y biznietos de las víctimas de aquella guerra, apenas conocen los sinsabores que pasaron sus antepasados. Son pocos los que todavía hoy sobreviven al olvido de aquellos años lamentables y algunos de ellos han dejado voluntaria o involuntariamente de recordar, pero a todos ellos y muy en especial a los supervivientes de la tragedia que todavía pueden darnos fe de lo que sucedió, les deseo de todo corazón unas felices navidades 2011. Zorionak