Teatro: 'Lo nunca visto' del grupo de teatro La Estampida






La sinopsis de la obra dice:

"A un mes del cierre por impagos de su estudio, una decrépita profesora de danza y teatro para niñas decide que es el momento del “ahora o nunca” y realizar un espectáculo que revolucione el arte contemporáneo: “Lo Nunca Visto”.
Sin talento, sin dinero y ya sin alumnas en sus clases, se lanza a reclutar a “artistas comprometidos” para su causa.
Sólo acudirán a su llamada dos de sus exalumnas: una yonki gallega y un ama de casa recién fugada.
La entrega en cuerpo y alma de las tres protagonistas, que no tienen otra cosa que contarnos más que sus propias vidas, nos hará bailar de llanto y reír de sudor.
Porque toda comedia es en el fondo una gran tragedia, y a nuestras protagonistas no les puede ir peor… Bueno, sí."

Alicia Rodríguez, Belén Ponce de León y Ana Turpin, bajo la dirección de José Troncoso presentan un drama a tres voces, tres mujeres que después de haber dejado transcurrir la vida con sus errores, desaciertos, obstáculos y tragedias, quieren volver atrás para enmendarla en el punto donde todo se torció y cambió de rumbo, pero la vida es una pescadilla que se muerde la cola, dicen las actrices y eso es precisamente lo que quieren contarle al espectador, que a pesar de todo, merece la pena intentar conseguir el éxito para uno mismo, aunque sea imposible volver atrás.

José Troncoso, además de dirigir la obra y la compañía La Estampida, es también docente y autor de este texto de 'Lo nunca visto', que tiene más silencios que palabras, o mejor, que en realidad contiene muchas palabras y frases que se repiten con el fin de transmitir dolor, confusión, decepción y rechazo.
De los huecos, de lo que no se cuenta, pero se entiende muy bien, se encarga la expresión a cargo de las actrices, que se mueven por la escena llenándola de gestos y de voces para hacernos llegar su relato y transmitirnos su ilusión rota.

Si algo es el teatro, es precisamente eso, un medio de expresión que permite comunicar a través del cuerpo y combinar el discurso, con los gestos, la escenografía, las luces y la música para crear el universo del espectáculo.  'Lo nunca visto' es expresión y esperpento.

Belén Ponce de León, conocida por haber participado en numerosas y conocidas series de televisión: Aída, Lex, Museo Coconut, Hospital Central y Amar en tiempos revueltos, ha interpretado papeles en numerosas obras de teatro y es también docente en el ámbito de la interpretación.

Alicia Rodríguez, además de participar en numerosos montajes teatrales fue nominada como "Mejor Actriz" a los Premios Godoff 2016.

Ana Turpin es también un rostro conocido por su participación en numerosas series, tal y como: Amar en tiempos revueltos, La Señora y Géminis , Bandolera, El don de Alba, De repente los Gómez, Hotel Almirante, El Faro, Hospital Central y El comisario, entre otras.

Las tres hacen un trabajo impecable: Belén Ponce de León es pura expresión corporal; Alicia Rodríguez es voz y rostro y Ana Turpin es el contrapunto a las dos, más graciosa, la que más hace sonreír al público.

Y como no hay espectáculo sin el trabajo de los que están detrás del escenario, doy también las gracias,

al Productor Ejecutivo: Kike Gómez
al Ayudante de Dirección: Borja Roces
al responsable de Iluminación: Juanan Morales
al de Escenografía: Juan Sebastián Domínguez
al de Asesoría Vestuario: Miguel Ángel Milán
y a la responsable de Fotografía y Audiovisual: Susana Martín.

Mi nota final es un ocho sobre diez para el espectáculo en su conjunto. Y en esta ocasión, la mejor calificación se la llevan las actrices Belén Ponce de León, Alicia Rodríguez y Ana Turpin por su excelente capacidad para expresar y transmitir emoción.

El teatro enseña a pensar.




Campos de Concentración en Euskadi


A partir de 1937 se empezaron a crear los campos de concentración en la geografía franquista. En territorio vasco, hubo varios y es que a medida que los rebeldes fueron ocupando territorio hubo que dar cabida a los miles de prisioneros presentados o aprehendidos del bando enemigo.

Se creó la figura del campo de concentración con carácter provisional para tener un lugar donde concentrar a la masa de prisioneros de guerra, mientras se tramitaba su clasificación y se decidía quiénes se sometían a un consejo de guerra y quiénes no. Los campos, además de cómo depósitos, sirvieron también como fuente de mano de obra y como centros de reeducación en los valores de la ―Causa vencedora‖ y fueron creados provisionalmente hasta que se decidiese el destino final de los prisioneros de guerra.

Con carácter general, se crearon por toda la geografía franquista y estuvieron repartidos en conventos, monasterios, universidades, colegios y, en menor medida, en barracones construidos al efecto y fue precisamente esta provisionalidad y el hecho de que en ellos se recluyó a gente que no había pasado por ningún proceso judicial lo que los diferenció de la cárcel o de la prisión militar.

La existencia de los campos de concentración tuvo su razón de ser en la necesidad de recluir en algún sitio, controlar, clasificar y redistribuir a los miles de prisioneros de guerra que en poco tiempo convirtieron la zona ocupada por los rebeldes en una inmensa prisión, de dimensiones tales que escapaba a toda previsión y los campos vascos de Deusto, Orduña, Murguía e Irún nacieron dentro de esta red para solventar estas mismas necesidades.

Tan pronto como llegaban los prisioneros a cualquiera de los campos se procedía rigurosamente a darlos de alta, pero no en la fecha de su incorporación efectiva a los mismos, sino en la que fueron presentados o aprehendidos, figurando desde ese día como presentes, según disposición incluida en las instrucciones dictadas para el régimen administrativo de prisioneros y evadidos.

También se creó una figura intermedia, a medio camino entre la prisión y los depósitos de prisioneros, que fueron las plazas de toros utilizadas como lugares de reclusión y que por un periodo corto dependieron de la ICC, que dio orden para que se pusiese a disposición de los gobernadores militares de Guipúzcoa, Álava, Santander, Vizcaya y Navarra las tropas de custodia necesarias para las plazas de toros habilitadas como campos de concentración. En concreto, en la citada orden se hacía referencia a las de San Sebastián, Tolosa, Vitoria, Bilbao, Santander y Pamplona.

 El 13 de febrero de 1939 se alojaron en la plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao unos 2.000 hombres, según estimaciones del presidente de la Junta Administrativa, Federico Ugalde y Echevarria, aunque otras fuentes mencionan hasta 5.000 prisioneros. La propia autoridad militar desistió de la utilización de estos recintos como alojamiento de prisioneros por no reunir las condiciones elementales. La ocupación de prisioneros de esta plaza únicamente duró 12 días, tras los cuales debieron ser trasladados y realojados en las ya saturadas cárceles. En este plazo reducido de tiempo, murieron cuatro de hambre, lo que no es de extrañar, si se tiene en cuenta que por toda alimentación se les facilitaba una sopa o caldo hecho con castañas o bellotas molidas. El 23 de febrero de 1939 al ser trasladado un contingente de estos prisioneros desde la plaza de toros de San Sebastián a la estación del ferrocarril, asaltaron comercios de comestibles, fruterías y panaderías durante el trayecto.

Para más información Ver Aquí de la página 154 en adelante.

El libro publicado por editorial Txertoa Cárceles y Campos de Concentración en Bizkaia de Ascension Badiola Aqui  y  Aquí