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Mostrando entradas de noviembre, 2011

Presentación en FNAC de la bala que mató al general

Podéis ver las fotos de la presentación en:
www.escritoresnovelahistorica.blogspot.com

Gracias por la extraordinaria presentación a Elena Moreno y a todos los que habéis venido.
Un éxito.

Ascension Badiola presenta "La bala que mató al general" en FNAC 30 de noviembre 2011 a las 19,00 horas y la escritora invitada es Elena Moreno

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Un amante impetuoso

Era verde, voluptuosa, húmeda y sensual, tal y como me la habían descrito, pero yo la recuerdo infinitamente más lujuriosa, menos generosa de lo que había leído y peligrosa hasta el punto de que morir en sus manos era una tarea corriente, y si no, que se lo preguntasen a los cientos de viudas, huérfanos, mancos, cojos y lisiados en general, supervivientes de pequeños naufragios en unas orillas demasiado transitadas por enemigos mortales. Supongo que eso fue lo que me atrajo hasta ella, su belleza poco hospitalaria y la soledad sobrecogedora de sus paisajes. África es la gran virgen, la enorme desconocida. Antes de partir pregunté “¿de qué peligro debo preservarme con más ahínco?”,  y la respuesta fue, “de ninguno en general, allí la vida vale poco, ándate con cuidado”, me dijeron y comprobé que era bien cierto. Como en todo gran proyecto pasé meses perdida en el barullo de los planos; en obtener información,  visados y otros papeles que fueron confeccionando el gran espejismo del viaje.…

Cuentos mínimos y otras extravagancias: El zoo

Aquella tarde sentí lástima del pobre chimpancé. Saltaba de rama en rama. Se rascaba los sobacos. Se acercaba a mí. Me miraba. Se iba. Le vi allí encerrado en su jaula grande, preso entre unos barrotes. Volvió a acercarse y me habló con sus característicos sonidos guturales. Me dijo: Vivo, a salvo de la libertad. A mí me dan de comer. Tengo donde dormir, hembras a las que inseminar y no pienso, pero tú tienes mala cara.¡Qué malo debe ser eso de ser libre!

Cuentos mínimos y otras extravagancias: El pueblo cabreado

Primero les dejaron sin ahorros y cuando salieron a la calle a protestar, les dieron nada más que buenas palabras. Después, cuando les cerraron las empresas, les dejaron en el paro y les dieron un subsidio temporal, salieron de nuevo a la calle, ocuparon avenidas y plazas, agitaron sus banderas, gritaron más alto, rompieron contenedores y se volvieron a casa tristes, con el rabo entre las piernas. Cuando les quitaron el futbol, entraron a saco en el congreso, asaltaron el gobierno, incendiaron todo lo que se encontraron por delante y el sistema desapareció.

Cuentos mínimos y otras extravagancias: Tus ojos

Siempre amé aquellos ojos que sabían mirar como si fuese la primera vez. Eran ojos claros, con un iris casi transparente, evocadores de un cielo limpio, de un mundo mejor. Siempre tuve la suerte de que esos ojos me miraran a mí, de que me hiciesen sentir mejor de lo que siempre he sido, como ahora que me miran muy abiertos, asombrados de la eternidad, con la última imagen bailando en la retina, la de su asesino, yo.
                                                          Ascension Badiola
                                                          (Contra la violencia de género)